27/6 -Nota Destacada
En
Liderazgo / Coaching
Todas las personas podemos ser creativas, aunque muchas veces pensemos que esa virtud es solo para algunos pocos. Pero lo cierto es que, para nuestra vida personal y laboral, desarrollar la creatividad es sumamente importante. Solamente tenemos que saber cómo hacerlo.
Uno de los supuestos más frecuentes es que la creatividad “es cosa de otros”. Al fin y al cabo, si una persona no es artista plástica, ni bailarina, ni actriz, ni música, sino que es empleada administrativa, contadora, programadora o economista, lo más probable es que piense para qué le serviría la creatividad…
Esto se debe a que asociamos a la creatividad con cierta característica especial, que solo algunas personas poseen. Algo así como un toque, una chispa, que no nos es otorgada a todos. Pero, la realidad es muy diferente.
Entonces, cuando nos preguntamos acerca de la importancia de la creatividad y la innovación en nuestro trabajo, cabe preguntarnos qué es el trabajo, ya que los paradigmas acerca del trabajo, el mercado y la carrera laboral de las personas han cambiado como consecuencia de la liquidez e incertidumbre del mundo moderno.
Ahora podemos encontrar horarios flexibles, estructuras jerárquicas menos rígidas, trabajo por objetivos, contratos a término, locaciones de servicio y espacios de coworking, en los que las personas que trabajan por su cuenta, empleados, teletrabajadores, profesionales y emprendedores comparten el espacio y los recursos.
Así, en este nuevo paradigma, el trabajo puede definirse como ayudar a las personas. Y las organizaciones, emprendedores y trabajadores independientes se alinean para brindar esa ayuda a las personas a través de productos o servicios.
Y es aquí donde entran la creatividad y la innovación, ya que nos permiten diseñar, mejorar, adaptarnos al cambio y hallar nuevos y mejores productos y servicios que ofrecer.
En este nuevo paradigma del trabajo es fundamental comprender cuál es nuestro círculo de oro, ese gran para qué del que habla el escritor Simon Sinek. Es decir, cuál es el propósito de ayudar a las personas de esta manera en particular, guiados por determinados valores, e impulsados por ciertas creencias que nos diferencian y hacen únicos.
De esta manera, cuando nos enfocamos en ese gran para qué, la cultura organizacional se alinea, los procesos se tornan más ágiles y tanto los clientes como los colaboradores y asociados se identifican con esos ideales. Esa intención, más allá de nosotros mismos, nos permitirá comprender y comunicar profundamente los valores y creencias subyacentes a lo que hacemos a diario, asociarnos con personas y organizaciones que tengan valores y creencias similares, y expandir nuestro trabajo sin perder el rumbo, algo bastante frecuente en tiempos de incertidumbre.
Lo que ocurre es que, como sostiene el antropólogo Jamais Cascio, el mundo se ha vuelto quebradizo y, pese a que los sistemas aparentan solidez, se están desmoronando. Y las personas lo presienten, lo viven día a día en grandes dosis de incertidumbre.
Por lo tanto, en un mundo frágil, las soluciones deben hacer hincapié en las personas. Y sólo una persona consciente de su capacidad creativa para transformar la realidad puede valorar las competencias de un colega e intercambiar recursos que le permitan expandir el desarrollo mutuo.
Por el contrario, cuando nos alejamos de nuestro potencial creativo, como individuos, organizaciones o sociedad, nuestras propias inseguridades y miedos nos llevan a percibir a nuestros competidores como una amenaza.
Entonces, cuando nuestro trabajo se centra en nuestro propósito y nuestra área de excelencia, sabemos que somos únicos y empezamos a percibir a la competencia como modelos de excelencia, posibles aliados, socios que se complementan e, incluso, como quien satisface las necesidades de clientes a los que, por diversos motivos, no llegaremos.
Por eso, es fundamental que trabajemos en nuestra creatividad para potenciar, no solo nuestras capacidades individuales, sino también aquellas que nos permiten encontrar en los otros un aliado en lugar de un enemigo.
Cómo ser creativos en 10 minutos
Confiando plenamente en que tenemos los recursos creativos que necesitamos para impulsar nuestro trabajo, y descubrir nuevas y mejores maneras de ayudar a las personas, el experto en pensamiento creativo e innovación, Michael Michalko, autor de Los secretos de los genios de la creatividad y Thinkertoys, entre otros, propone el siguiente ejercicio para potenciar nuestra creatividad:
-
Tómate 10 minutos.
-
Haz una lista de todo lo que venga a tu mente (palabras, frases, fragmentos de pensamientos, etc.). Estás tratando de atrapar pensamientos y sentimientos de tu subconsciente.
-
Cuando hayas acabado no revises lo que escribiste.
-
Es importante que realices el ejercicio 10 minutos durante cinco días seguidos.
-
El sexto día repasa lo escrito durante los cinco días anteriores, empezando por el primer día.
-
Realiza un círculo en torno a las palabras, frases, metáforas que te resulten más interesantes.
-
Haz una lista de los elementos que marcaste.
-
Luego, busca pautas, conexiones y comprensiones sobre los elementos de la lista. Así, descubrirás indicios de relaciones entre hechos, experiencias y pensamientos que, hasta ahora, mantenías separados.
Entonces, los invitamos a escribir sus 10 minutos por 5 días para que puedan observar qué conexiones innovadoras encontraron y puedan desarrollar, así, su creatividad.