La creación de un discurso ágil y entretenido es el principal aspecto a considerar cuando se elabora una presentación.
Tanto en el ámbito laboral como educativo, las presentaciones en público son frecuentes y en algunos casos necesarias. Son necesarias para transmitir proyectos, comentar ideas, o repasar el resultado de un trabajo.
Las presentaciones siempre implican nervios para quienes deben enfrentarse al público y exponer sus ideas. Algunos oradores, sin embargo, parecen magnéticos. No demuestran ansiedad, y gracias a su discurso logran mantener al público enganchado, por lo que obtienen la aceptación de la mayoría de los oyentes. ¿Cómo lo hacen?
Aplicar recursos del storytelling es uno de los métodos más empleados para lograr este efecto.
¿Qué es el storytelling? Algunos lo definen como una técnica, otros como un método y otros simplemente como un estilo de vida.
Al hablar de storytelling hablamos del arte de contar historias que generen sentimientos, y mediante ellas, lograr determinadas acciones como por ejemplo vender más. Las historias, por su poder de generar empatía en el público, son el principal motor de esta forma de presentar discursos empleada fundamentalmente en ámbitos audiovisuales como el cine y la publicidad, e incluso el marketing.
Mediante algunos consejos simples, es posible incorporar los aspectos básicos de esta técnica al discurso y así mejorar las presentaciones:
1) Identificá a tu público: todo discurso debe adaptarse a su público para ser efectivo, y por tanto, a los diferentes perfiles dentro de este. Así que el primer paso para crear un discurso efectivo es saber a quién vas a dirigirte, e intentar identificar características particulares de este público.
2) Enfocate en una situación: lo mejor es siempre hacer referencia a una situación cotidiana que pueda ser compartida por un amplio grupo de personas dentro del público, así, cada espectador se identificará a su medida con lo que decís.
3) Incluí aspectos negativos: una presentación exitosa no necesariamente debe hablar siempre de personas o situaciones exitosas, sino todo lo contrario. Todos tenemos debilidades, tanto las personas como los proyectos fallan. Mostrarlo en el discurso es una forma de generar más empatía y atención en el relato.
FUENTE: Universia México