31/10 -Nota Destacada
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Liderazgo / Coaching
En distintas oportunidades, a la hora de enseñar a alguien a hacer algo, lo mejor es predicar con el ejemplo. De hecho, la misma situación se aplica a los directivos empresariales ya que se dice que los directivos no lideran por lo que dicen, sino por lo que hacen, pues es su ejemplo lo que provoca que el resto de la organización los siga.
Por otro lado otra afirmación que circula en las organizaciones es que "las crisis crean líderes”, porque en esos momentos en los que es necesario tomar decisiones y salir adelante, se ven las verdaderas cualidades de las personas. En situaciones en las que hay algún tipo de amenaza se requiere de una persona capaz de tomar el mando y transmitir seguridad al equipo.
Según plantea Marco Berdichevsky en el sitio América Economía, los líderes no se improvisan, pues más allá del hecho de que algunas personas tengan más habilidades innatas para ejercer un liderazgo que otras, es necesario aprender a cultivar esas competencias. Es decir, si bien uno puede nacer con ciertas aptitudes de liderazgo, las mismas pueden pulirse, mejorarse e incluso incrementarse. Una posibilidad es adquirir habilidades duras, es decir, técnicas propias del negocio y habilidades blandas o competencias adaptativas.
Hoy, más que nunca, por la vertiginosidad y rapidez con la que cambia el mundo, las organizaciones deben adaptarse y deben ser lideradas por ejecutivos visionarios, optimistas y sobre todo comprometidos. Ellos marcarán la pauta ydefinirán el camino a seguir.
Según la opinión de Bruno Busacca, decano dela Escuela de Negocios italiana SDA Bocconi, los profesionales "ambidiestros" serán los líderes del futuro, pues serán capaces de gestionar la contradicción, es decir, poseerán la habilidad de encontrar el equilibrio, lo que significa que lejos de la dicotomía competencia/ cooperación que se creían incompatibles, el buen líder del futuro deberá manejar ambas variables con maestría y utilizar cada cual en su momento.
Pero además es importante que sean capaces de garantizar la sostenibilidad de los recursos, es decir, que promuevan un liderazgo responsable para evitar antiguos errores, como por ejemplo, cuando algunos líderes demasiado ambiciosos creaban estrategias que estaban casi al límite de la ética y la legalidad.
El liderazgo es también el desafío primordial para superar la exigencia del entorno de alta competitividad, en el que las empresas cada vez más globalizadas tienen que concretar hoy en día su tarea y llevar adelante su negocio. Esto implica contar con un buen líder que debe ser tanto imaginativo como innovador y con visión a largo plazo, pues dentro del actual entorno de innovaciones tecnológicas es donde diariamente surgen las nuevas oportunidades.
En este contexto mundial, las organizaciones no pueden quedar ajenas, por lo tanto deben ser flexibles, adaptativas y deben estar comandadas por ejecutivos que puedan ver más allá, y cuya visión sea original y desafiante.