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Medicina y Salud
En la actualidad, muchas personas recurren al coaching nutricional para poder alcanzar diversos objetivos propuestos relacionados a la nutrición y dietética a través de las habilidades de comunicación y motivación del especialista, que es el coach, el guía.
En lo concerniente al coaching nutricional, las emociones son muy importantes y cumplen un rol fundamental, ya que, de acuerdo con la Licenciada en Nutrición Lucía Osona, “representan nuestro ser, nos hacen manifestarnos de diferentes maneras y además influyen constantemente en nuestro estado anímico y nuestra vida cotidiana”.
Las emociones se relacionan con el concepto de salud establecido por la Organización Mundial de la Salud, que refiere a un estado de completo bienestar psíquico, físico y social. Lo que habilita a decir que la salud no es solo la ausencia de enfermedad física, sino también la estabilidad emocional y mental, y un estadio social favorable.
Por dicho motivo, es fundamental que estos tres aspectos se encuentren de manera equilibrada para que podamos gozar de buena salud, ya que si uno de estos tres pilares se ve afectado, es probable que automáticamente se caigan los otros dos.
Nadie puede gozar de buena salud si no está mentalmente y emocionalmente bien consigo mismo y socialmente con los demás, y en este punto actúa la nutrición emocional, es decir, en los pensamientos y las emociones que se relacionan directamente con el plano de la alimentación, y que pueden tener un inicio o una consecuencia en el campo físico.
Asimismo, la especialista, Lucia Osona, sostiene que “muchas veces, la falta de tiempo, el cansancio o la desmotivación genera que nuestros pacientes abandonen el tratamiento o que disminuya la adherencia al mismo. En consecuencia, para poder sostener el tratamiento es fundamental no solo la asesoría en nutrición, brindada por un Licenciado en Nutrición, quien orientará en las buenas practicas alimentarias, sino también estudiar sus emociones con el fin de poder otorgar las pautas de acompañamiento desde la empatía, liberando bloqueos emocionales, y siempre comprometiéndonos con el objetivo a alcanzar”.
Es fundamental que los coach nutricionales brinden a sus pacientes las herramientas y las estrategias para que ellos, por sus medios, puedan identificar el problema que le causan estas emociones y las puedan transmitir con la finalidad de que los profesionales puedan trabajar en ello.
Según el psicólogo estadounidense Paul Ekman, existen siete tipos de emociones básicas afines a toda cultura, que son la sorpresa, el asco, la tristeza, la ira, el miedo, la alegría o felicidad y el amor. No obstante, no son las únicas que existen, y Ekman sostiene que las demás pueden surgir de estas principales.
Muchas de ellas son llamadas emociones positivas y negativas, pero en sí no existen emociones malas, buenas, positivas o negativas, sino que simplemente las clasificamos así en función a nuestra conciencia y a cómo nos sentimos cuando una de ellas se manifiesta, o también para determinar cuán frecuentes son unas o las otras o cómo impactan en la vida de cada uno.
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Las emociones llamadas “positivas” son las que ayudan a mejorar nuestro estado de ánimo, nos hacen sentir bien, nos hacen sonreír y nos ayudan a mantener un equilibrio emocional en la vida. Además mejoran la relación laboral y la relación con el otro, pero por sobre todo con nosotros mismos, es decir, enriquecen el amor propio y la autoestima.
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Por su parte, las emociones negativas reflejan algo oscuro, y son aquellas que nos hacen sentir sensaciones disgustantes, incómodas, sensaciones de amenaza o de alerta y miedos que no nos permiten avanzar en nuestra vida social ni personal. Es decir, son como trabas que no nos dejan ver más allá.
Que una emoción sea positiva o negativa tiene que ver, en primer lugar, con una simple definición para poder diferenciarlas en dos grupos e identificarlas. Pero, la realidad es que en sí, ninguna emoción es tan positiva o tan negativa como se piensa. Todas las emociones nos sirven para aprender y para crecer, por lo que consideramos que aun a largo plazo, todas son positivas, por más negativa que pensemos que es una emoción.
En este punto es esencial la figura del coach nutricional, que se encargará no solo de gestionar las emociones del paciente a través de la escucha, la comprensión y los consejos, sino también de acompañarlo en su día a día para que pueda alcanzar las metas propuestas.