Ya sea para estudiar, como para realizar diversas actividades cotidianas, muchas veces necesitamos ayudar a nuestra memoria para que recuerde aquello que necesitamos. Por eso, las reglas mnemotécnicas son un excelente recurso que nos permitirán memorizar determinada información de manera rápida y precisa.
En muchas ocasiones las personas consideramos que tenemos mala memoria porque nos cuesta recordar determinada información que necesitamos en nuestro día a día.
La lista de compras del supermercado, las fechas de los cumpleaños o los números de teléfono son algunos ejemplos de aquello que no podemos retener en nuestra mente, y para los que sentimos que necesitamos acudir a una agenda, o realizar anotaciones, que nos permitan acceder a esos datos que sentimos que no podemos recordar.
Lo mismo ocurre en el ámbito educativo, al momento de tener que estudiar para un examen, o, incluso, en el laboral, cuando, para realizar determinadas tareas, necesitamos tener la información escrita de cuáles son los pasos a seguir o lo que tenemos que hacer.
Lo que sucede es que, en la vorágine en la que vivimos, es normal sentir que tenemos la cabeza en muchos lugares a la vez y que, entonces, nos resulte cada vez más difícil retener aquella información que consideramos innecesaria, porque sabemos que podemos encontrarla en otros lugares.
Sin embargo, incentivar a nuestra memoria es muy bueno a cualquier edad, porque nos ayuda a mejorar la salud de nuestro cerebro y tener una mente ágil, flexible y despierta.
Una buena manera de hacerlo es mediante la utilización de reglas mnemotécnicas, que consisten en estrategias que nos permiten asociar aquello que queremos recordar con otros aspectos de nuestra vida, o con ciertas palabras o recursos clave.
Además, las reglas mnemotécnicas son especialmente útiles para aquellos estudiantes que necesitan memorizar mucha información y que, a veces, se sienten abrumados por no lograr retenerla.
Por eso, conocer estas estrategias nos puede resultar de gran utilidad y ser un excelente aliado para fortalecer y trabajar nuestra memoria.
10 reglas mnemotécnicas para recordar información
Las reglas mnemotécnicas constituyen una serie de estrategias que tienen por objetivo la memorización de determinados datos, o de un gran caudal de información, de manera sencilla y que, sin su utilización, serían fácilmente olvidables.
De hecho, la palabra “mnemotecnia” proviene de los términos griegos “mnéme”, que significa memoria, y “techne”, que implica una técnica. Es así que la Real Academia Española define a la mnemotecnia como el “procedimiento de asociación mental para facilitar el recuerdo de algo”.
Pero no hay una única manera de hacerlo, sino que existen diversas formas que nos serán de utilidad, dependiendo de aquello que necesitamos recordar. Algunas de las reglas mnemotécnicas más utilizadas son:
1. Método de las iniciales
La utilización de iniciales es una excelente estrategia para recordar palabras o frases, que tiene como objetivo sustituir una forma de memorización compleja por una más sencilla.
De esta manera, si tuviéramos que recordar las palabras: “casa”, “árbol”, “juguete” y “orca”, podríamos convertirlas en las siglas CAJO.
Así, al pensar en cada una de las letras de esta sigla podremos recordar a qué palabra hace referencia cada una de ellas.
2. Método de la conversión numérica
En muchos casos, tener que recordar números, en especial cuando son muy extensos, puede volverse una tarea casi imposible de realizar. Sin embargo, mediante la utilización de esta regla mnemotécnica, se podrán memorizar de una manera mucho más sencilla.
Para ello, lo que se debe hacer es tomar el número que debemos recordar, por ejemplo, 1816, y asociarlo a letras, teniendo en cuenta su posición en el abecedario. Es decir, considerando al 1 como A, al 2 como B, al 3 como C, etc.
De esta manera, el número indicado correspondería a las letras AHAF. Dependiendo el caso, podemos quedarnos con esa sigla para asociarlo con el número o, también, podemos crear una oración para memorizarlo. Por ejemplo: “Ayer Hice Asado y Fideos”.
3. Longitud de las palabras
Otra opción para recordar números es mediante la asociación con palabras que contengan la misma cantidad de letras que los números a memorizar.
De esta manera, si la cifra es muy larga, como, por ejemplo, 228425256, podemos hacer una oración, sin importar lo disparatada que sea, teniendo en cuenta ese principio. Es decir, tendremos que buscar palabras de 2 letras, de 8, de 4, etc.
En ese caso, podríamos decir “si el semáforo está en verde no puedo cruzar”, porque cada una de esas palabras se componen de la misma cantidad de letras que los números que componen la cifra a recordar.
4. Patrones
En muchos casos, aquello que necesitamos memorizar se compone de determinados patrones que podemos encontrar a fin de recordar la información deseada.
En el caso de los números, podemos llegar a encontrar patrones claros, como, por ejemplo, si tenemos que recordar la cifra 2468, podemos pensar en que cada uno de los números van de 2 en 2 (2, 2+2, 4+2, 6+2).
Pero puede ser que no haya patrones tan claros, sino que sean algunos que podemos crear nosotros. Por ejemplo, con el número 1025 podríamos pensar que “10 dividido 2 es 5” y que así nos resulte más sencillo recordar esa cifra.
5. Asociaciones
Una de las reglas mnemotécnicas más frecuentes consiste en encontrar diversas asociaciones que nos permitan recordar ideas o conceptos.
En este caso, se trata de buscar diversos elementos que nos puedan resultar útiles a fin de asociarlos con aquello que deseamos memorizar.
Por ejemplo, podemos tener dudas con respecto a en qué casos la palabra “aun” se escribe con o sin tilde. Y, para ello, podemos pensar que, cuando se usa como sinónimo de “todavía”, como esa palabra lleva acento, “aún” se va a escribir con acento también. Mientras que, cuando se usa como sinónimo de “incluso”, “aun” también se va a escribir sin tilde.
6. Método de la cadena
Esta estrategia consiste en formar una oración, usando aquellos conceptos que queremos recordar, inmiscuidos en cada una de las palabras que forman esa oración.
Este método es muy útil para aquellos aspectos relacionados con la biología, la física o la química, porque si tenemos que memorizar, por ejemplo, ciertos elementos de la tabla periódica, podemos armar una oración que los contenga. Así, podríamos decir: “FElipe CAyó RÁpido y FRenó COn un OSo”.
Es importante destacar que no es necesario que estas oraciones tengan sentido ni que sean lógicas, sino que basta con que nos sirvan a nosotros para recordar aquella información que necesitamos.
7. Crear historias
De la misma manera que podemos armar palabras, siglas y hasta oraciones que nos sirvan para recordar determinados conceptos, otra de las reglas mnemotécnicas que más se utilizan consiste en la creación de historias.
Lo que se hace, en este caso, es, a partir de determinados datos clave, armar un relato para que nos resulte más sencillo memorizar esos conceptos que si tuviéramos que hacerlo de manera aislada.
Entonces, si tuviéramos que recordar las palabras “tijera”, “pelota”, “saco” y “moneda”, podríamos armar la siguiente historia: “Ayer iba caminando con una tijera. Se me cayó y se clavó en mi pelota de fútbol. Como vi que se desinflaba, le puse el saco que llevaba puesto. Pero, como eso no dio resultado, decidí pegarle una moneda en el agujero”.
Nuevamente, lo importante no es que la historia tenga sentido, ni que sea completamente lógica. Solamente hace falta que contenga aquellas palabras clave que no podemos olvidar.
8. Método de loci
Esta regla mnemotécnica consiste en asociar aquello que buscamos recordar con determinados lugares o recorridos que conocemos bien.
Lo que se busca es que, mentalmente, hagamos una especie de plano de esos lugares conocidos y que, en cada lugar, “depositemos” parte de esa información, de manera que, al querer recordarla, podamos asociarla a esos espacios.
Esta estrategia también es muy útil para aprender discursos o exposiciones de oratoria, porque, en esos casos, lo que se puede hacer es aprender cada fragmento del texto en un lugar determinado. Así, al momento de tener que decirlo, nuestra mente lo va a asociar con el lugar en el que se estudió y eso nos va a permitir acceder a esa información de manera más sencilla.
9. Fragmentación
Esta técnica sirve, especialmente, para la memorización de números extensos, porque se trata de dividirlos de manera tal que podamos asociarlos con ciertos eventos o situaciones concretas.
De esta manera, si tuviéramos que memorizar el número 2517198837 podríamos realizar las siguientes asociaciones:
25: Navidad
17: Fecha de cumpleaños de alguien
1988: Un evento o nacimiento
37: Talle de calzado
Lo que ocurre en este caso es que, para el cerebro, recordar la información fragmentada resulta más sencillo y menos agotador que en grandes bloques. Por eso, es aconsejable realizar este tipo de segmentaciones.
10. Crear imágenes
De la misma manera que funciona el método de loci, otra opción es representar aquello que tenemos que memorizar con distintas imágenes.
Así, cuando busquemos recordar esa información, podemos acudir a aquellas imágenes que creamos en nuestra mente, lo que nos va a resultar más sencillo que cuando pensamos en ciertos datos o conceptos de forma abstracta.
Entonces, existen una variedad de reglas mnemotécnicas que se pueden utilizar, dependiendo de la información que se desee memorizar y de lo que le resulte más cómodo a cada persona.
Lo cierto es que, gracias a la utilización de estas estrategias, resulta mucho más sencillo recordar aquello que deseemos, porque lo que buscan es facilitar el proceso de recuperación de la información que almacenamos en nuestro cerebro. Y es por eso que las reglas mnemotécnicas son un excelente aliado de los estudiantes y de toda aquella persona que necesita memorizar algo para utilizarlo posteriormente.